LOS JUEGOS AMOROSOS UNA INVITACIÓN AL PLACER Parte 2

Por: Dra. Lucía Náder Mora – Psicóloga y Sexóloga Clínica

Continuación del artículo anterior…

Cada encuentro íntimo tiene una forma particular de seducción; y en la mayoría de los casos esta se inicia con la mirada. La mirada es un meta lenguaje que nos permite en un principio hacer un barrido instantáneo del impacto que nos produce esa persona. Es la puerta a la famosa química amorosa, ese llamado del cuerpo con un lenguaje propio, una mirada profunda invita en un principio a conocer, más adelante a la intimidad. Con el paso del tiempo la permanencia en la cotidianidad la mirada deja su intencionalidad y da paso más al contacto.

 ¿Juegan las palabras un papel importante en los juegos amorosos previos?

La respuesta obligada es; depende, ¿de que depende? de los sistemas de preferencias sexuales de cada uno. Para muchos la caricia refrendada con la palabra, dulce, tierna, cariñosa, sensual, de fuerte contenido erótico, incluso vulgar, puede ser un gran disparador de la excitación. Para otros la palabra y el exceso de estas, puede resultar un inhibidor. Nada más chocante para algunos que un verbo desmedido; comentarios críticos o percibidos como descalificadores o preguntas que desconectan, ya sea por contenidos inoportunos por ejemplo “ya pagaste el recibo”… u oportunos con el tema pero no a lugar como: “te sientes bien, lo hago bien, te gusta”, etc.

La entonación juega un papel muy importante; las voces agudas o los acentos imperativos no permiten desarrollar fantasías y sensualizar la corporalidad; pueden más bien generar un fenómeno de distancia, impidiendo de esta manera una comunicación más próxima. Lo que sale y como sale de la boca refleja lo que hay en la emoción. Por esto es tan importante en nuestra cultura el beso; muchos profesionales de la sexología como Ezequiel López se han vuelto expertos en enseñar como besar.

El beso va más allá de ese contacto entre dos bocas; la sensibilidad de las mucosas y la interpretación máxima de la intimidad que representa el beso, lo convierte en el acto más íntimo. El beso es un juego de labios y de lengua; es un ir y venir, con besos cortos y juguetones o largos y profundos, con lenguas no invasivas trasmitiendo una forma de erotismo sublime, que trasciende la boca y que de manera magistral Montaner lo registró en esta hermosa canción con un lenguaje metafórico que invade cada célula de la corporalidad. Se las traemos aquí para que la degusten.

BÉSAME - Ricardo Montaner

Bésame la boca, con tu lágrima de risa,

Bésame la luna y tapa el sol con el pulgar,

Bésame el espacio entre mi cuerpo y tu silueta

Y al mar más profundo besaré con tu humedad.

Bésame el susurro que me hiciste en el oído,

Besa el recorrido de mis manos a tu altar

Con agua bendita de tu fuente, bésame toda la frente,

Que me bautiza y me bendice, esa manera de besar

Besa mis campos y mis flores, con tus gotitas de colores,

Besa la lluvia que resbala la ventana,

Besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy de prisa

Bésame y deja con un grito, qué lo logre

Besa el torrente de ilusiones, bésame todas las pasiones

Besa mi río hasta su desembocadura,

Besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy de prisa

Besa mis días y mis noches,

Mis diluvios y mi cielo a pleno sol.

Muchos son los juegos que los amantes imaginativos implementan en la intimidad, algunos involucran conductas variables como las sadomasoquistas u otras fetichistas, algunos preferirán usar juguetes sexuales o material visual eróticamente explicito. Lo cierto es que en la medida en que aumenta la excitación, zonas como el cuello, los senos, las tetillas, el resto del cuerpo toman una importancia especial como lo señalábamos en la entrega anterior hasta llegar a la zona genital. Una aclaración importante; está acariciando a un ser humano; “no está amasando o jabonando a un burro”. Acariciar repetimos es un arte ¡apréndalo!

Aunque resulte extraño, los hombres también necesitan que su zona genital sea consentida, los abordajes demasiado  directos o bruscos pueden ser interpretados como evaluación o comprobación de que funciona. Ellos y ellas necesitan al inicio una exploración suave, acariciadora, no invasiva, mediada por contactos orales tiernos, no necesariamente sexo oral. En el hombre la estimulación del glande y zona del frenillo y en la mujer el clítoris un órgano solo destinado al placer sexual, son zonas muy sensibles que con una torpe caricia o un abordaje demasiado directo puede llevar al traste este estimulante proceso.

La humedad vaginal y el fluido que sale por la uretra del hombre son indicadores de la efectividad de los estímulos; siempre y cuando, esos cuerpos estén sanos. Algunas mujeres necesitan usar lubricantes vaginales acuosos en especial aquellas que por su edad están en falla estrogénica. Cada persona encontrará con la retroalimentación de la pareja que zonas son más sensibles y el tono, ritmo e intensidad que necesita para que la caricia sea positiva. Lo ideal es hacer aproximaciones con movimientos circulares, hasta llegar a tocar de manera directa y firme, el glande tanto del clítoris como del pene. Las mujeres que exploran su cuerpo y tienen consciencia de su autoerotismo, pueden dirigir de manera dinámica esa mano o boca que acaricia. El 67 % de las mujeres logran sus primeros orgasmos por estimulación del clítoris y el resto con estimulación indirecta o previa al acto coital.

Los juegos sexuales previos son de muchas maneras una forma de redescubrir ese lenguaje corporal que habla en silencio, expresándose a través de muchos cambios fisiológicos que se perciben con un máximo de placer y que ayudan a aliviar la tensión sexual acumulada; sin embargo, es mas que fisiología interpretada, es una comunicación alma – alma en donde cada uno de nosotros se expresa con su verdadera esencia humana. Nunca como en ese momento somos tan nosotros, sin vestiduras, ni falsos ropajes; un espacio maravilloso para la entrega y la generosidad.