CUANDO LAS MALAS RELACIONES DE LOS PADRES AFECTAN A LOS HIJOS

Por: Luz Elena Villegas - Psicóloga clínica especialista en temas de familia, psicoterapeuta y reeducadora

Lo que se espera de una buena relación de pareja es que haya amor, respeto, dialogo; infortunadamente esto  no sucede en muchos casos, por una serie de conflictos causados  bien sea por problemas económicos, celos , divergencia en la crianza de los hijos, características de personalidad, manera de pensar y de actuar frente a situaciones o eventos de la vida diaria. Un problema actual está dado cuando el amor se acaba, no hay deseos de continuar en pareja y se pasa a la separación y al divorcio, algunas veces de manera traumática.

Hay matrimonios con alto niveles de malestar que deciden quedarse juntos por los hijos y viven en pelea constante, afectando no solo su relación de pareja sino la relación con los hijos.

Cuando hay profundas divergencias y los padres entran en discusiones que se salen de control en frente de los hijos y de forma frecuente, hacen que ellos terminen en la mitad de las peleas.

Una crisis de pareja permanente, puede estar ocasionada porque alguno de los dos quiera controlar el comportamiento del otro; por ejemplo, la persona celosa se centra en el problema y resta importancia a la responsabilidad de la crianza de los hijos/as. Ante el sufrimiento del cónyuge víctima, puede suceder que los hijos o alguno de ellos cuando son varios, se pongan de parte del padre o madre más débil y vayan cambiando la percepción que tienen de sus progenitores. Esto puede hacer cambiar sus valores y sentimientos y desarrollar actitudes incluso agresivas hacia el que consideran el ofensor, esto puede marcar negativamente el desarrollo afectivo de los niños, niñas y adolescentes.

Una mala relación de pareja afecta la salud psicológica de los hijos /as y puede traer además de alteraciones en sus sentimientos y sus emociones, cambios en sus comportamientos, creando ansiedad, depresión, inseguridad, miedos, culpabilidad porque podrían imaginarse que han sido la causa de las discusiones entre sus padres, baja autoestima, retraso en el desarrollo y bajo rendimiento escolar. Se acumula mucha rabia y tristeza y se sienten impotentes ante la solución de un conflicto donde no saben qué papel juegan, ni cómo deben reaccionar.

Los padres desarrollan a veces sentimientos parecidos frente a la relación con sus hijos.

Por eso la importancia de una sana relación en pro del bienestar de su prole, que se puede lograr así:

- Establecer un espacio en donde se hable con claridad, de manera concreta, sin entrar en detalles y sin acusaciones, con respeto, que brinde confianza y que puedan garantizarles la seguridad de que ninguno de los dos padres va a abandonar su papel y responsabilidad de las obligaciones ante los menores.

-Hacer acuerdos para evitar las guerras de poder en la crianza. Y darle mucho amor, atención y cuidado.

Estamos para orientarlos y atenderlos en LuciaNader Asociados en Tele psicología y Sexología Clínica.