AMORES EN EL TRABAJO Gustos y Riesgos

Por: Dra. Lucía Náder Mora - Psicóloga y Sexóloga Clínica

Le escuché a alguien decir; “El amor simplemente toca la puerta”. ¿cuántas

puertas hemos o nos han tocado?. Podrían ser muchas y variadas, lo cierto, es que pocas veces nos detenemos a pensar en dónde nos hemos tropezado con el amor. Cualquier sitio pudo haber sido bueno, un domingo en misa, haciendo fila para un cine, en el transporte público, con una cita a ciegas etc. los estudios demuestran que los lugares familiares como el vecindario, la iglesia o los centros educativos donde asistimos son los espacios más frecuentes para encontrar pareja.

Si asumimos lo que dicen los estudios, un lugar que nos consume mucho tiempo es el trabajo. Pasamos más de la mitad de nuestra vida útil laborando y en muchas ocasiones por periodos largos de tiempo en la misma compañía; esto significaría que en un porcentaje importante se establecen vínculos con las personas con las que laboramos que pueden desencadenar desde un gusto platónico hasta la necesidad de amar y ser amado.

Digámonos verdades; si de manera frecuente frente a nosotros existe alguien que nos mueve muchas reacciones viscerales y nos resulta de manera especial atractivo/a, la probabilidad de imaginar en un principio ya sea desde un coqueteo, hasta la necesidad de conocer o intimar más con esa persona, es muy alta. Si además  empezamos a encontrar reciprocidad o afinidades, el dulce encanto de lo prohibido puede ser un factor que predispone a que la relación de compañeros de trabajo de un giro sustancial.

Hasta aquí todo perfecto, siempre y cuando estas emociones sean compartidas por personas que no están vinculadas de manera formal con otras o que no prevalezca la motivación del poder o del dinero para establecer la relación; ya que en este último caso podría presentarse una presión compleja, señal de acoso sexual laboral o una forma de escalar posiciones involucrándose con el jefe; o  de otra parte, una relación donde lo destacable es el disfrute de dos amantes que quieren llenar con espacios clandestinos y secretos su vida, dándole un toque de aventura.

Por lo general las relaciones muy desiguales en jerarquía no son las más comunes, aunque existen; por ejemplo, el dueño de la compañía, con la persona de servicios generales, lo usual son las aventuras o las relaciones amorosas posibles entre iguales. Lo cierto de todo es que los acercamientos amorosos de oficina, en un principio son mirados con muchas reserva. Los empleados temen que si se llega más lejos, se pueda alterar el clima laboral o las metas de la organización. Hay empresas que dentro de su manual de convivencia o estatutos, no permiten las relaciones afectivo - eróticas de sus funcionarios.

¿Es inadecuado enamorarse de un compañero de trabajo?. Muchos aseguran que sí, otros afirman que les da una motivación especial, un gusto por llegar al sitio de trabajo. Si una de las características del enamoramiento es la cercanía de la persona amada, “prisa para que te quiero”. La mirada furtiva, la sonrisa especial, el dulce o la flor en el escritorio, el buen humor, el control del cansancio etc, hace que la jornada laboral sea más corta y más eficiente. Aquellos  que conocen sus límites saben que ese espacio no es para tener grandes intimidades; ya que un amor o una pasión desbordada evidente para toda la empresa puede arriesgar la seguridad laboral.

Desde un punto de vista real y objetivo, toda relación puede presentar conflictos. ¿Se imaginan una pelea de novios o amantes, dos días antes de entregar el presupuesto anual de la compañía? El solo imaginarlo produce escalofríos. Los silencios prolongados, las miradas huidizas, el comentario descalificador, el saboteo, en fin muchas actitudes negativas en donde el enojo está por encima de la razón.

Cuando la relación no se hace evidente, pero es sospechada por todos, y representa una ruptura con el orden social establecido, como en aquellos casos en donde hay relaciones matrimoniales de uno o de los dos y se considera que ese tercero está afectando e interfiriendo en el hogar constituido, empezarán las murmuraciones, los rumores, las llamadas clandestinas y en casos extremos el reclamo airado del cónyuge engañado, que traspasa los límites familiares y penetra en el ambiente laboral. Los escándalos, agresiones físicas y verbales, generan tal malestar que pueden llegar a ser motivo de despidos.

Aunque los consejos sirven para muy poco, es bueno poner en consideración algunos puntos de reflexión:

-Use la razón, evalúe los pros y los contras. No minimice las sensaciones que le produce su compañero/a de trabajo.

-Dese permiso para conocer un poco más a esa persona por la que se siente atraído/a.

-Si usted es una persona comprometida, piense si está preparado/a para asumir los riesgos que implica una relación paralela en caso de ser conocida. Evalúe si la persona con la que usted tiene esa aventura maneja expectativas similares o si por el contrario está esperando de usted algo más.

-Sean discretos, mucho más si su enamoramiento es con una persona del mismo sexo. Recuerde vivimos aún en una sociedad homofóbica y su preferencia nada tiene que ver con su seguridad laboral.

-La discreción ayuda a no involucrar terceros en lo que cada persona vive.

-Si usted ama el peligro disfrútelo sin excederse. La adrenalina en pequeñas cantidades ayuda a mantener las alertas y las alarmas, lo que permitiría hacer ajustes si la situación es irregular.

¡BUENA SUERTE!