¡SOMOS FELICES! MANEJAMOS CON MI PAREJA LOS CONFLICTOS

Por: Dra. Lucía Náder Mora - Psicóloga y Sexóloga Clínica

¿Están las parejas estables, armónicas, satisfechas;  libres de conflictos? La respuesta es ¡NO!, por supuesto. La divergencia, el enojo, la frustración es humana y cuando se presentan hay que asumirlas sin miedos, sin tensiones; pensando que siempre habrá una salida.

Es importante tener clara la diferencia lógica entre un conflicto y una queja. Una queja es una situación molesta, transitoria, que por lo general no deja huella. En el conflicto hay situaciones que implican problema y pueden desencadenar enfrentamiento en la pareja; muchas veces, por posiciones opuestas ya sean valorativas, ideológicas o de postura frente a la vida.

En una buena comunicación de pareja las posturas opuestas, no pasan de ser una conversación respetuosa y no sometida, en donde cada uno expone sus argumentos y estos son respetados por el otro y pueden llegar a consensos.

En un número importante de parejas se pueden desencadenar grandes conflictos, sentimientos de profundo malestar y producir un gran desgaste en la relación. Puede suceder que muchos de los problemas originados en el interior de la relación se deban a conflictos consigo mismo/a. Uno o los dos podrían tener una historia particular compleja o una situación crítica ya sea laboral o de salud, o con su familia de origen y contaminar el ambiente familiar, lo que ocasionaría malestar y detrimento de la comunicación.

En una pareja los desencuentros sexuales o afectivos, las dificultades económicas, el abuso o violencia verbal o física, los actos de irresponsabilidad, la mala comunicación, las relaciones paralelas, los cambios continuos de ánimo, hacen que se desencadenen conflictos complejos de resolver.

Se hace pues indispensable que de manera lógica sin tanto peso emocional, se aborden las situaciones conflictivas.

Aquí les damos algunas sugerencias:

1. No personalice, no culpe, no juzgue, maneje comunicaciones yo y no tu; yo creo, yo pienso, es mi opinión…

2. Reconozca su malestar cuando aparece, no lo maximice y no anticipe la tragedia; es decir, no llene su cabeza de pensamientos negativos sobre hechos que no han sucedido.

3. El conflicto es una oportunidad para resolver y aprender de las diferencias.

4. Usted es usted; si su actitud es constructiva, ayudará a que la relación madure y se consolide.

5. Expresar emociones y ser escuchado/a es un alivio y una forma de entender la solidaridad de su pareja.

Recuerden, ustedes en una decisión libre resolvieron formar una empresa llamada pareja; esto implica acuerdos, negociaciones y conciliaciones en la cotidianidad. Y es en esta en donde se actualizan las diferencias por eso es tan importante tener un proyecto de vida claro en donde las pequeñas o grandes situaciones sean acordadas.

Un proyecto de vida es una organización a la que le damos una planeación. Los dos deben participar activamente para lograr eso que llamamos “Dos para ser felices”. Son metas compartidas y un camino mutuo de solidaridad y apoyo para lograrlas; para esto la comunicación y el deseo de mejorar son vitales para hacer de la relación una convivencia placentera.

Revísese; piense si esta bien consigo mismo/a, qué problemas personales los aquejan, ¿qué tanto le transfieren a su cónyuge sus problemáticas? Busque ayuda solucione sus propios problemas.

¿Qué hace para mejorar la calidad de vida suya, de su pareja y su familia?. Son acciones de todos los días.

Haga frecuentes exámenes de consciencia; evalúe su vida íntima, ¿toma iniciativas? ¿añade ingredientes de creatividad a su relación? ¿tiene actitudes mojigatas?, ¿Se siente culpable de proponer cambios o aventuras?. Recuerde en el sexo todos somos maestros y alumnos.

Reconózcale méritos a su pareja, apóyelo/a en su crecimiento, bájele el tono a la critica.

Planee; no deje su vida, ni su relación, ni su familia al azar. Observen, hagan cambios y aprópiense de su relación.