PARA AQUELLAS MUJERES QUE UN DÍA DECIDIERON SEPARARSE, QUINTA ENTREGA

Quinta entrega.

Para Teresa del Carmen, el proceso del hasta aquí, no fue una tarea fácil. Las
alienaciones eran muchas y el temor de perderlo todo, de regresar a una vida
oscura y fría le daba verdadero pánico. Ante los ojos de los hijos, la familia y
los demás amigos era un privilegio tener un hombre como este.
En nuestro medio y en general en esto que llamamos mundo civilizado, el que
un hombre de posición y dinero rompa todas las barreras para casarse con una
mujer de menor condición social, es un premio o un regalo tan especial, que el
solo hecho en sí mismo debe pagarse durante toda la vida.
Parecería que muchos no terminan por aceptarlo, en especial las familias
políticas afectadas por estas “malas decisiones”; por eso se observa el desdén
de algunos cuando se refieren, por ejemplo, a lo que hizo Eduardo VIII, o el
príncipe Felipe de Borbón; o los escándalos suscitados en países tan
avanzados como Holanda, en donde la generación de plebeyas ha desbancado
a muchas tristes, insulsas o alocadas princesas.
Otro tanto sucede con el hombre comprometido en la decisión: una vez pasada
las mieles de la pasión y con la sensación de que su alma de salvador solo le
ha traído problemas, cobra sus favores en pequeñas cuotas de sumisión o
maltratos y/o no reconocimientos.
“Voy a separarme de mi marido porque me siento sola y relegada, despreciada
y desechada”. Era una absurda idea, producto de muchos e irrazonables
momentos. Temía, pero en medio de su temor lograba construir sueños de
independencia; por eso, cuando su hijo menor entró a primaria y el horario
escolar se hizo mas largo, empezó su carrera, a su ritmo, desde lo que creía
eran sus limitaciones.

La más sorprendida fue ella, quien nunca creyó que iba a obtener éxito
académico, para su sorpresa no fueron solo las buenas notas, sino que
empezó a ser galanteada en serio y en broma por mucho de sus compañeros
de estudio. No faltó el típico profesor que se ofreció a una que otra “asesoría”
extra curricular.
Saberse o reconocerse no solo bella, sino inteligente, despertó dentro de
Teresa del Carmen esa fuerza interior desconocida, de la que hablaremos
muchas veces, resultado del trabajo con ellas mismas y con muchas mujeres,
que como hemos dicho, un día decidieron buscar un camino de transformación.
Acallada por tantos años de sumisión y renuncia vino el conocimiento, el
descubrir un mundo nuevo. Y también llego la pasión, buscar ser amada; lo
más importante fue sentir que recibían su amor o al menos lo que en un
momento dado pensó era resonancia con tantos deseos reprimidos.
Su actitud cambió, y su postura antes pasiva y de solo escucha se transformó
en actitud crítica, a veces beligerante; empezó a adueñarse de sus No, de su
rebeldía de niña cuando fue capaz de decirle a su padre verdugo no más,
crecía dentro de ella esa misma sensación, no quería eternamente purgar
pecados que no había cometido. Por primera vez sintió que tenía derechos,
pedía, exigía, era la esposa, la compañera, la incondicional, había dejado de
ser una pieza más del decorado de su hermosa casa.
En un principio esta nueva estrategia tuvo resultados y ante el temor de no
tenerla, sus comportamientos de hombre con miedo de perder, empezaron a
cambiar radicalmente; se volvió solicito, detallista, obsequioso y en muchas
ocasiones más abierto hacia lo íntimo. Esa nueva luna de miel, para infortunio,
duró muy poco, sirvió para evidenciar un mundo clandestino en donde él

durante muchos años estuvo sumergido. Pudo más su forma de vida, su estilo
característico de luces, placeres y sombras, su cansancio por hacer esfuerzos
amorosos que no sentía y muy pronto ella, terminó de nuevo cayendo en ese
profundo vacío erótico y afectivo, sin opciones, sin remiendos, sin altos, ni
bajos, un marasmo sin crisis que sólo podía manejar en la medida en que las
gratificaciones externas de todo tipo con las que la obsequiaban, le hacían
creer que iba supliendo sus privaciones.
Todo hilo se rompe por lo más delgado y esta vida de apariencias que para
muchos podría ser sostenible, para ella que había ido reconstruyendo un
mundo alrededor de si misma, empezó a ser motivo de mayores conflictos, al
punto de que un día cualquiera de esta existencia anodina y plana, sintió
dentro de si, sin dejar de sentir miedo, una claridad como durante toda su
existencia no había tenido, era el momento, era su momento.
Poco se ha estudiado, aunque se reconoce la relación entre las dependencias
físicas como las del tipo económico y las dependencias emocionales. En la
observación cotidiana muchas mujeres sometidas durante mucho tiempo,
anuladas por sus aprensiones y desconfianzas hacia si mismas, cuando logran
obtener conquistas materiales, académicas o profesionales, de manera
inevitable van transformando ese concepto interno de si mismas y sus
discursos cognitivos, que en otros momentos fueron descalificadores,
empiezan a transformarse en auto refuerzos permanentes.