LA POSTRACIÓN EMOCIONAL - DEDICADO A AQUELLAS MUJERES, QUE UN DÍA DECIDIERON SEPARARSE.

SÉPTIMA ENTREGA:

En los estados de postración emocional, lo que suele ocurrir con frecuencia en
muchas mujeres, es que empiezan a darle soluciones mágicas a su
incapacidad de romper con el malestar: Los brujos, los adivinos, las pociones
mágicas, las fantasías de muerte, imaginar a su marido atropellado por un tren
o sufriendo un espantoso accidente; una viudez con la sonrisa en los labios,
gozando de esa extraña y desconocida libertad; como la de aquella mujer que
se abrazaba con los causantes del secuestro y muerte de su marido, como
agradeciéndoles haberla liberado de su opresor.
Acto seguido, la culpa y los remordimientos por tan escabrosos pensamientos.
El jugar a este tipo de fantasía paraliza aún más las posibilidades de súper
vivencia anímica, ya que le quita recursos creativos reales a la toma de
decisiones.
Para Estela, este era su diario vivir, pensar que en cualquier momento la iban a
llamar, a decirle que su marido, ya no formaba parte de este mundo. Entender
este mecanismo de desplazamiento y la inutilidad de sus esfuerzos por una
desaparición forzada en la imaginación, la llevó a comprender que las malas
intenciones no matan a nadie, que sus incapacidades eran tales, que había
convertido a su marido en un ser tan poderoso, que era capaz de controlar
cualquier acto de su vida aún en la distancia.
Era la prolongación de una dependencia que nunca había logrado vencer, se
vio por primera vez sin criterios propios, acusando a su marido de sus males y
de su infelicidad; pudo clarificar que durante sus treinta y cuatro años otros
habían manejado su vida y que ella, en ese continuismo patológico e

inconsciente le había asignado a su marido, el poder de controlar su hacer y su
pensar.
Abrir su mente y su corazón a esa sensación de protección consigo misma, en
donde ya no necesitaba transgredir la ley ni acumular toneladas de desorden y
de basuras para agredirlo o desquitarse de él; querer recuperar su exitosa
carrera profesional fue el primer paso de un viaje sin retorno. ¿Como llegó
ahí?. Muchos meses de un trabajo intenso, un proceso de sanar un yo herido,
desestructurado, con un trastorno de ansiedad-depresión, en donde las ideas
obsesivas, la anticipación del malestar, el pánico a ser abandonada, a vivir, a
sufrir una equivocación, a tomar riesgos, estaban presentes. Conocer sus
emociones, la manera como se expresan, sus discursos contradictorios, el
peso de sus interferentes cognitivos: Le parecía increíble que pudiera producir
en tan solo un minuto, incontables pensamientos tan negativos, tan
destructores y tan paralizadores.
Un día para su sorpresa, sacó tiempo para botar basura y organizar su closet.
A los pocos días, un impulso que hacía rato no sentía: Abrió el periódico y miró
la página de los cines; llamó a su hermana menor, y ese programa improvisado
resultó un maravilloso momento y espacio del que no disfrutaba hace mucho.
Pequeños logros, acciones espontáneas, ideas creativas, sueños nuevos,
propuestas de proyectos laborales que empezaron a resultar, dieron paso a
esa mujer esencia que hasta hace poco era una mujer marchita.