¿EXISTE LA VIRGINIDAD EN EL MUNDO ACTUAL?

Por: Dra. Lucía Náder Mora - Psicóloga y Sexóloga Clínica

Debemos señalar como introducción a este tema, que la virginidad desde el punto de vista formal, es un estado en el cual la persona, por decisión, por convicción propia o por imposición, decide no tener relaciones sexuales coitales como forma de cumplir un mandato impuesto por el grupo cultural, la familia o las creencias religiosas.

En las siete últimas décadas se ha presentado, en todos los campos una gran revolución y de esto no se ha escapado la función sexual. Una década muy importante fue la de los años sesenta; fenómenos como la liberación femenina, el avance de la investigación industrial y tecnológica, que cobijó también los medios de comunicación, el movimiento hippie para quienes hacer el amor y copular eran sinónimos de paz y de estados ideales de la especie humana. De ahí la famosa frase “la virginidad produce cáncer vacúnese”.

Ya en los años 80 se consolida la música de adolescentes y jóvenes a través del rock, herencia recibida de Elvis Presley, en donde se percibía en los contenidos que incluían, al ritmo de guitarras eléctricas, baterías y bajos, letras de franco contenido sexual en donde se destacaba “la virginidad es una cosa del pasado, un hecho medieval”.

Muchas mujeres en especial fueron rechazadas por supuestamente no tener a la hora de llegar al lecho nupcial, un himen intacto o un himen sangrante. Novelas como la de García Márquez “Crónica de una Muerte Anunciada” son el ejemplo típico de las barbaries que se cometían en nombre del “honor de la familia”. Para fortuna de todos/as; los avances científicos, la multiculturalidad, la globalización, ha hecho que ellos en especial manejen una mentalidad diferente y acepten que su novia o compañera de vida haya tenido relaciones coitales previas. Lo más importante; sin embargo, es que para ellas “la virginidad” dejó de tener relación con su valor como personas.

Hoy en día las mujeres reconocen su valor a partir de lo que son y no de lo que hacen. La sexualidad prematrimonial forma parte en la actualidad de códigos de conducta que son en la mayoría de los casos dados por el convencimiento de que el cuerpo y las decisiones inherentes a el, son solo de ellas. Ahora bien, el aumento de las enfermedades de transmisión sexual, como el herpes genital, una infección molesta no mortal ni curable, el VIH – SIDA que se presentan aún hoy en día, como no curables y no mortales, ha generado consciencia de una sexualidad ya no obligada por el vinculo, sino por la expresión de un sexo responsable, seguro, con conductas de muchas maneras reguladas.

En ciertos grupos sociales, y religiosos se ha querido estimular de nuevo las no practicas sexuales prematrimoniales. Un estudio realizado en el año 2000 por Barry Tarshis en los EEUU en comunidades mediadas por la religión el 41% de las mujeres y el 20% desearían llegar “vírgenes” al matrimonio.

Los grupos feministas señalan que los movimientos opositores a una sexualidad libre son de doble moral, ya que las exigencias van dirigidas hacia la mujer; una mujer poco experimentada vs un hombre bien vivido es para la iglesia católica, no solo virtud sino también lazos de pureza sanguínea y afirman que la fortaleza de las relaciones familiares dependen mas de la virtud de la mujer. Todas estas premisas han causado molestias y movilizaciones de mujeres ya que necesitamos ser reconocidas como seres humanos de decisiones y no como vírgenes.

La decisión de la abstinencia sexual ya sea por motivos personales, sociales o religiosos, es considerada poco práctica. La falta de selectividad sexual que ha ocasionado tantos problemas de salud pública, debe ser neutralizada, con la tarea de propiciar actitudes criticas para que los y las jóvenes no asuman de forma precoz y no preparada el mundo de la coitalidad. Una buena educación sexual que incluya el respeto por el cuerpo propio y por el del otro va a contribuir a que términos como VIRGINIDAD no estén asociados a un valor humano determinado. De esta manera el no uso del término rompe con la polarización y las opiniones encontradas.

Tener o no tener relaciones sexuales coitales no tiene que ser una norma, es solo una decisión de vida que debe proporcionar bienestar y no ser una fuente de estrés, sufrimiento o sacrificio. Es tan respetable la persona que decide asumir su sexualidad como fuente de desarrollo y de reencuentro consigo mismo/a, como aquella que sublima sus expresiones en otras actividades que van más allá de lo que se considera terrenal. Lo importante es entender que hay tantas posturas como seres humanos y que cada una es la expresión de una verdad particular.