TERAPIA SEXUAL

La grandes investigaciones iniciadas desde finales del siglo XIX, principios y mediados del siglo XX y el interés de muchos investigadores a lo largo de estos años con relación al sexo como función y a la sexualidad como expresión, han llegado a determinar que para las diferentes culturas los problemas sexuales ya sea por desconocimiento, falsas creencias, factores orgánicos o de orden psico-social  afectan el Bienestar y la calidad de vida de hombres y mujeres.

¿A QUÉ LLAMAMOS TERAPIA SEXUAL?

Es una relación de ayuda presencial o virtual en donde las personas reciben; información, orientación y psicoterapia por parte de un terapeuta sexual, entrenado y certificado, a través de métodos diagnósticos e intervención con modelos cognitivos que les permitan una muy buena información que ayude en un principio a lograr cambios actitudinales; en este sentido la Educación Sexual también es terapéutica, por lo que la terapia sexual se considera como una reeducación sexual.  Lo que permitiría ejercitar su sexualidad, acrecentar y mejorar la capacidad de goce íntimo, diferenciar lo genital de lo sexual y/o resolver una disfunción sexual, a través de técnicas o tareas específicas que promuevan el aprendizaje de nuevas conductas que reemplacen a las disfuncionales. Los pasos básicos de toda terapia sexual los desarrollamos con un Esquema Plissit: Permiso, información limitada, sugerencias específicas y terapia intensiva sexual. El abordaje puede ser individual y/o en pareja.

¿CUÁL ES EL PROCESO A SEGUIR EN LA TERAPIA SEXUAL?

Asumimos una concepción teórica acerca de lo que representa un individuo sano/a; según la OMS  “La salud sexual es un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia”.

Dentro de este concepto hemos adoptado otros principios de acuerdo con nuestra experiencia; una buena actitud, apertura y mente abierta para disfrutar la propia sexualidad y compartirla con otro/a.

Hacer consciencia de aquellos modelos educativos que han trasmitido una visión negativa y terrorista de la sexualidad y que funcionan en el presente de los individuos como factores inhibidores o perturbadores.

Las estadísticas tanto nacionales como internacionales  nos indican que un porcentaje que puede exceder el 50%, en algunas regiones, muestra gran insatisfacción en mujeres; los hombres aunque se expresan más satisfechos, cerca del 30% consideran no satisfactoria su vida íntima y un porcentaje significativo cree que puede mejorarse. 

Elaborar un diagnóstico apoyados en médicos urólogos, ginecólogos  y sexólogos para descartar problemas orgánicos, que limitan la expresión placentera o reproductiva. Sexólogos clínicos para determinar si la falta o inadecuada educación sexual, los prejuicios, las falsas creencias, la ansiedad, la culpa, los miedos, los problemas económicos o las crisis de pareja, entre otras circunstancias, pueden afectar el disfrute de la sexualidad.

El proceso de la terapia sexual consiste en entrevistas de evaluación psicosexológica individual y/o de pareja, una intervención terapéutica en relación a las conductas sexuales como no sexuales asociadas a la problemática motivo de consulta y la asignación de tareas generales o específicas a realizarse fuera de la consulta.

Las tareas o sugerencias que se indican al paciente en el tratamiento para realizar en su hogar son una herramienta fundamental, tanto para el diagnóstico como para el pronóstico. Es importante resaltar que los resultados de la aplicación de cada ejercicio dependerán de la frecuencia con que se realicen y fundamentalmente de la disposición real a lograr resolver la dificultad.

Cuando los problemas sexuales estén vinculados a una psicopatología profunda individual o de pareja se posterga la terapia sexual y se aborda la problemática individual o relacional de la pareja, sin dejar de tener en cuenta el motivo de consulta.

Las disfunciones sexuales se definen como una incapacidad  que se presenta en cualquier fase de la respuesta sexual (deseo, excitación orgasmo) puede ser previa o relacionada con el encuentro íntimo, e impide percibir el acto sexual e íntimo como placentero.

¿CÓMO SABER SI NECESITO AYUDA?

Una decisión bastante subjetiva, ya que para cada individuo la concepción de crisis o daño puede ser percibida de muchas y diferentes maneras. Está particularmente indicada la intervención después de una situación traumática, cuando el malestar desborda la capacidad de manejo que tiene el organismo y la persona está preparada para recibir tratamiento psicológico.

Si el paciente tiene los recursos psicológicos para enfrentar con una mínima orientación la situación vivida como peligrosa y desorganizante, solo necesitará una adecuada orientación. Lo cierto es que de una buena evaluación y diagnóstico  inicial se  tomarán decisiones conjuntas con el paciente, para evitar que se desencadenen verdaderos trastornos mentales.

¿QUÉ OFRECEMOS?

Estamos en capacidad de brindar de manera inmediata, el primer soporte psicológico que permita enfrentar y acompañar el hecho traumático o la crisis. Definir de manera rápida, a que servicios se debe acudir de acuerdo con cada caso, si así lo requiere.

Establecemos  empatía para entrar en un proceso de rehabilitación emocional y definir las acciones y estrategias terapéuticas que van desde una exhaustiva evaluación, a través de diferentes pruebas clínicas, hasta el desarrollo terapéutico propiamente dicho, que consiste en un modelo de intervención que estimule de una parte,  la promoción de la resiliencia, como un supuesto básico para la introspección de conductas y actitudes saludables en la medida en que se desarrollan capacidades creativas, sociales, e interactivas consigo mismo y con los demás para permitir  que esa fuerza interna capaz de afrontar situaciones de gran complejidad progrese.

De manera paralela con profesionales idóneos, entrenados en diferentes modelos psicológicos se trabaja  sobre cinco factores básicos; Estímulo o estímulos disparadores, espacio o entorno donde ocurre, reacciones primarias y secundarias frente al hecho, comportamientos actuales, reformulación de la situación.

Como en todo proceso terapéutico se crea una situación de confianza, una buena y clara comunicación y observación del paciente, sin despertar alarmas innecesarias; se elaboran hipótesis de trabajo, e historia clínica, antecedentes familiares, emocionales, cognitivos, físicos y sociales.

Aplicación de cuestionarios y pruebas psicológicas de ser necesario, impresión diagnóstica, narración de los hechos, técnicas de desensibilización y confrontación con el suceso para disminuir la carga de ansiedad, aplicación TRE (Terapia Racional Emotiva o técnicas cognitivas), reflexión acerca del discurso expuesto, pensamientos y sentimientos que se movilizan, hasta lograr cambios de pensamiento, emociones y control de las reacciones fisiológicas, lo mismo que conductas más adaptativas de tipo social. Puede usarse la narración escrita con esquemas cronológicos que favorecen la reflexión y la restructuración del pensamiento.

Implementación de técnicas de afrontamiento y medición de éxitos y fracasos. Evaluar los logros y hacer los ajustes pertinentes, reforzar conductas resilientes y de autonomía.

¿CUÁNTO TIEMPO ME TOMARÍA?

Cada sesión es una hora terapéutica, entre 55 y 60 minutos. el número de sesiones se determina por la complejidad del problema y el compromiso del paciente con su tratamiento. En la intervención en crisis se esperaría que la superación de la crisis inicial, no tome más de seis semanas. Consideramos  que es una inversión de vida y no una transacción comercial poco ética; si en algún momento, el paciente necesita revisar su presupuesto, estudiaremos cada caso en particular.

¿CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS FRECUENTES?

Aunque difieren de un individuo a otro, las conductas más frecuentes después de un hecho traumático podríamos dividirlas de la siguiente manera

Afectación cognitiva; ideaciones de muerte, persistencia de ideas derrotistas, desesperanza aprendida, bloqueos mentales, perdida de atención y memoria, trastornos del habla, alteración del ritmo de pensamiento.

Afectación emocional y anímica; ansiedad generalizada como consecuencia de anticipación de la tragedia, sentimientos de culpa, impotencia, pánico, inhibición o exaltación, preocupación excesiva, irritabilidad y explosiones emocionales sin causa aparente, fobias, sentimientos de rabia u odio.

Afectación fisiológica; trastornos del sueño, de la alimentación, alteraciones gástricas, taquicardia, tensión muscular, dolores de cabeza, fatiga extrema etc.

Afectación comportamental; alteración del ritmo social, consumo de alcohol o sustancias, agresividad, actitudes melancólicas, conductas depresivas, aislamientos, evitación de situaciones interpretadas como posible riesgo etc…

TERAPIA DE PAREJA

Si usted siente que su relación de pareja está en crisis. Nuestros profesionales expertos, con muchos años de experiencia, cuentan con herramientas terapéuticas, para que usted pueda superar aquellas situaciones que considera están dañando u obstaculizando el desarrollo de su relación.

¿A QUÉ LLAMAMOS TERAPIA DE PAREJA?

Es una relación de ayuda presencial o virtual en donde las personas que viven en pareja generan un espacio de trabajo, para que juntos con la orientación de su psicoterapeuta, construyan con base en un proyecto de vida una visión clara, de lo que esperan obtener de su relación, con metas y expectativas realistas.

¿CUÁL ES EL PROCESO A SEGUIR EN LA TERAPIA DE PAREJA?

Vivimos en una época en donde los divorcios y separaciones han aumentado de manera desproporcionada. La relación de pareja y las  personas comprometidas en ella,  están en crisis. El  mundo de la convivencia en muchos casos es una lucha descarnada, en la que el campo de batalla no es la cama. Por lo tanto el primer paso es encontrar en la historia personal y en la historia de la relación, muchas de las causas de aquellos que comparten el techo y el lecho.

Esto nos ayudará a hacer un buen diagnóstico y nos ayudará a identificar los problemas relacionados con las estructuras de la pareja (comunicación, afectividad, sexualidad y proyecto de vida); en segundo lugar aprenderán a definir sus problemas a diferenciarlos de quejas comunes y a situarlos en el presente como realidades modificables. De otra parte cada uno tomará la decisión de comprometerse a trabajarlos.

En tercer lugar cada uno desde su verdad va a encontrar y definir los núcleos conflictivos que generan problemas en su relación y el papel que cada uno desempeña en ese mantenimiento enfermizo del conflicto. Trabajar de manera consistente y sistemática en nuestro caso con modelos cognitivos y/o Terapia Racional Emotiva. Abordarán la realidad objetiva y no la deseada. Esto hace que trabajar la relación implique: Información suficiente para definir el o los problemas, no vistos solo como conflictos, sino como malestares a resolver. Planeación de metas y estrategias para alcanzar los objetivos deseados. Intervenciones individuales en caso necesario. 

¿CÓMO SABER QUE NECESITO AYUDA?

Escuchen su cuerpo; este habla en silencio, hay percepciones que por intangibles que parezcan, indican malestar, estrés, niveles de incertidumbres que nos distraen de nuestras ocupaciones de la vida diaria. No deje aumentar el problema búsquenos; si se encuentra lejos tenemos nuestras soluciones virtuales. 

¿QUÉ OFRECEMOS?

Una manera diferente  y actual de abordar el significado de pareja. Conceptos y estrategias más actuales; una comunidad diaria en la que los acuerdos y conciliaciones en la cotidianidad dan paso a la consolidación de sentimientos básicos para afianzar una relación en el tiempo.

Ofrecemos a cada miembro de la pareja permitirse una toma de conciencia individual, generadora de un compromiso consigo mismo/a, que le permita identificar tanto los por qué de sus actitudes y conductas, de las destrezas, competencias y limitaciones puestas en un espacio común para facilitar u obstaculizar la cotidianidad.

De ese trabajo dependerá una sana convivencia y la superación del malestar, y se propiciarán formas reanimadas de expresar el afecto, sin relaciones de poder, ni egoísmos, la pasión y el erotismo, el espacio y el tiempo en común tendrán terreno abonado para permitir que el fundamento básico que define la relación entre dos seres humanos no se esfume en los azares y malestares de la rutina y la monotonía.

Trabajamos y  deseamos a nuestros/as pacientes que sean parejas de largo tiempo fundidas en el estrecho abrazo del amor, el respeto y el gusto del uno por el otro.

¿CUÁNTO TIEMPO ME TOMARÍA?

Cada sesión es una hora terapéutica, entre 55 y 60 minutos. El número de sesiones se determina por la complejidad del problema y el compromiso del paciente con su tratamiento. Consideramos que es una inversión de vida y no una transacción comercial poco ética; si en algún momento, el paciente o la pareja necesitan revisar su presupuesto, estudiaremos cada caso en particular.

¿CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS FRECUENTES?

Los problemas de comunicación; ya sea por diferencias sustanciales o por luchas de poder o por lenguajes que suelen ser incomprensibles para el otro.

La expresión o carencia de expresiones afectivas; el silencio, el amor mudo, la falta de detalles etc.

Las incompatibilidades en la intimidad o disfunciones sexuales

La ausencia o defecto del proyecto de vida; problemas económicos, los desacuerdos en la educación de los hijos, el manejo de las familias políticas, el manejo del mundo social, el respeto por los espacios individuales…