A pesar de ser mucho más que sentirse triste por unos días, el término depresión es usado hoy en día de manera muy laxa incluso  para designar situaciones emocionales transitorias de tipo cotidiano que todos alguna vez hemos pasado.  No obstante, si  usted, o algún miembro de su familia  se siente desmotivado,  afligido, triste o ha tenido una pérdida (separación, muerte, enfermedad) y  está en crisis, la intervención terapéutica dada por un grupo de profesionales de la psicología clínica, con experiencia y excelente entrenamiento,  pone a su disposición las herramientas necesarias para orientarlo/a y brindarle el soporte emocional necesario para que pueda superar aquellas situaciones que considere están  afectando u obstaculizando su vida o la de las personas que ama.

¿A QUÉ LLAMAMOS DEPRESIÓN Y A QUÉ LLAMAMOS DUELO?

La depresión es una enfermedad clínica severa y ante todo,  la entenderemos como una  afectación PROFUNDA del estado anímico que se refleja en una pérdida de interés  o motivación hacia toda actividad, acompañada de sensaciones de desesperanza, rabia, ansiedad, culpa o irritabilidad. Puede aparecer a cualquier edad, especialmente en la juventud y en la adultez y en el caso de algunas mujeres, puede presentarse como depresión posparto, es decir después de dar a luz. Se expresa generalmente a través de la tristeza o el sufrimiento moral y en muchas ocasiones no se detecta ni se diagnóstica oportunamente, en especial cuando se da en la  infancia y en la adolescencia, etapas en las que los trastornos depresivos  son comunes, recurrentes y en muchos casos crónicos, además de presentar asociados a ellos,  una alta comorbilidad. El duelo es la reacción tanto emocional como actitudinal, que los seres humanos tenemos ante cualquier pérdida.

¿CUÁL ES EL PROCESO A SEGUIR EN CASOS DE DEPRESIÓN Y/O DUELO?

Buscar ayuda. El proceso psicoterapéutico le enseña tanto a pacientes como a familiares de las personas con depresión, qué hacer frente a los factores desencadenantes tanto pasados como presentes de los que se  desprende esta enfermedad, así como  frente a los conflictos asociados a ella (familiares, de pareja, escolares, sociales, etc. ). En los casos de depresión infantil por ejemplo,  el estado depresivo implica o refleja con frecuencia algún tipo de disfunción familiar, por lo que a través de la intervención psicodinámica, se brinda apoyo y orientación  a los padres del menor en cuanto a pautas de crianza y adicionalmente, atención psicológica para sus propias dificultades. En los niños, la intervención de orientación psicodinámica,  se realiza principalmente a través del juego por ser éste, la herramienta que por excelencia facilita la simbolización de los conflictos intrapsíquicos pues al sustituir la verbalización, paradójicamente  facilita la comunicación con los niños por representar una descarga emocional libre de culpas. 

El duelo por su parte, es un proceso que surge como consecuencia de una pérdida que a pesar de  no ser necesariamente definitiva, inevitablemente se asocia con la muerte. Hay proceso de duelo cuando terminamos una relación, ante la pérdida de una persona, un animal o un evento significativo. El proceso de duelo, como la depresión,  desencadena en quien lo padece,  respuestas de tipo emocional y comportamental que durarán el tiempo que la persona requiera para elaborar la falta que se ha generado, hasta aceptarla. La intensidad, implicaciones y duración del proceso son directamente proporcionales al significado y la dimensión de la pérdida y al funcionamiento psicológico del sujeto en duelo. El proceso de duelo, a pesar de ser muy doloroso, va más allá  de superar un dolor porque representa dolor y reestructuración  la vez. Implica realizar un proceso psicológico  de reconstrucción simbólica íntimamente ligado con la posibilidad de separarnos psíquicamente de aquello que hemos perdido para volver a alcanzar un óptimo estado de  bienestar

¿CÓMO SABER SI NECESITO AYUDA?

La depresión es una enfermedad que afecta de manera general nuestras vidas, es decir, de manera conjunta su afectación se  refleja en diferentes áreas de nuestra vida cotidiana. Altera nuestra vida afectiva (estado anímico y emociones), nuestro pensamiento (alteraciones en la percepción, atención y memoria, hay presencia de ideas negativas recurrentes y sensación de desmotivación frente a la vida), nuestros niveles de  energía para la realización de actividades básicas cotidianas, nuestro cuerpo pues se presentan somatizaciones propias del estado emocional  y nuestra vida social, pues incide también en nuestra interacción y forma de relacionarnos con otros. El duelo es un proceso de adaptación emocional que sobreviene a cualquier pérdida (rupturas, desencuentros, muertes de seres queridos o mascotas, abandonos, etc.) Si usted nota este tipo de cambios en usted o en alguien que conoce, o pasa por  una situación de pérdida,  no dude en buscar ayuda profesional.

¿QUÉ OFRECEMOS?

Atención, acompañamiento y orientación psicodinámica clínica, tanto para el paciente como para su entorno familiar inmediato. Trabajo a través de la terapia del juego en niños, intercambios verbales con adolescentes que ya manejan el pensamiento abstracto y la intelectualización como mecanismo de defensa y terapia hablada con adultos. Las intervenciones familiares son parte integral del tratamiento de la depresión en niños y adolescentes, por lo cual los familiares o cuidadores deben estar incluidos en las sesiones o por lo menos enterados de las mismas para conocer sintomatología del niño, comprender sus actitudes, aprender a aceptar la enfermedad y  no reforzar las conductas negativas

¿CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS FRECUENTES?

De forma general, la depresión en niños suele manifestarse a través de síntomas como: ansiedad, somatizaciones, irritabilidad o agresividad, frustración, trastornos de conducta, enuresis (conocido como: “mojar la cama”: orinar de forma involuntaria generalmente en las noches), encopresis (conocido como: “hacerse en los pantalones”, el niño no puede controlar su movimiento intestinal) alucinaciones auditivas, temores nocturnos o pesadillas, cara triste, indiferente o inexpresiva, no juega con otros, habla poco y no se relaciona, cansancio permanente, llanto sin causa aparente, aburrimiento, disminución del apetito o  somatizaciones como dolor de cabeza y de barriga o fobia escolar.

En los adolescentes,  se presentan trastornos del sueño por exceso (hipersomnia), o por deprivación (insomnio) y del apetito llegando incluso a la anorexia, ideación y/o  tentativas suicidas, auto- laceraciones, tendencia al aislamiento, alteraciones en la esfera sexual (hipersexualidad), consumo y/o  abuso de sustancias como alcohol o drogas, retraimiento, Indecisión, Ideas de muerte recurrentes (no necesariamente de suicidio), conductas negativistas o claramente antisociales, hurtos.

Adultez: los síntomas básicos de las depresiones en la edad adulta son la pérdida de interés por actividades que antes realizaba, bajo estado de ánimo,  anhedonia o dificultad para disfrutar y las  alteraciones del sueño y/o del apetito que ya hemos mencionado.