RECONOCIMIENTO DE LOS SABOTEOS; Dedicado a aquellas mujeres que un día decidieron separarse.

Cuarta entrega


Un grupo muy significativo genera sus propios saboteos, juegan de manera
inconsciente a perder, a mantenerse en el dolor. Cualquier cambio o señal
positiva de una posible distancia del otro siempre tiene un pero; no pueden
entender su existencia si algo malo no les ocurre y esto es lo que precisamente
le sucedió a Susana.
Un buen día su ilustre parásito, como solía llamarlo, empezó a dejar de
controlarla y a desaparecer en ocasiones; sus hábitos empiezan a cambiar de
manera radical y de ese hombre controlador y celoso, sólo quedo un ausente
que reaccionaba con la misma furia de siempre ante cualquier reclamo. “Algo
está pasando” se dijo y comenzó esa búsqueda de pequeños y grandes
detalles, su alma de detective se activó y se dio a la tarea de atar

cabos…Demasiados días en la finca, muchos boleros o baladas románticas, un
celular que no abandona ni para ir al baño, una irritabilidad permanente…que
ni en los peores tiempos se daba; su inapetencia sexual y su cara de FO a
todas horas. “Aquí hay gato encerrado, no me lo saca nadie de la cabeza”. Y el
que busca encuentra y el resultado en este caso era confirmatorio: su marido
tenía otra. ¿Y ahora que voy a hacer?. Se dijo al borde un ataque de pánico.
De pronto como por arte de magia un mecanismo se activa en su cerebro, lo
que no fue capaz de romper los golpes morales, los tratos despectivos, las
incapacidades económicas de su cónyuge, lo pudo el orgullo herido. “Mozas
no, ni cachos, ni malos tratos por otra, ni darle más dinero o correr con toda la
obligación para que se acueste con otra. Yo soy imbécil pero no tanto”.
La lucha por la sobrevivencia, contrario a lo que muchos creen, no es solo
actos físicos para salvar el cuerpo; las personas utilizan la misma agresividad y
movilidad para no perecer anímicamente. Desde lo biológico, Konrad Lorenz
afirmaba que la agresividad no es un instinto similar a la violencia, sino, por el
contrario, un instinto adaptativo que permite a los organismos sobrevivir en
ambientes que puedan representar hostilidad y riesgo. Desde lo anímico, el
instinto de muerte empieza a absorber todo el organismo y este no tiene más
salida que romper o perecer, la mayoría de las estructuras psíquicas, se
defienden en un principio con fuertes dosis de rebeldía y más adelante en un
proceso que transforman la agresividad en movilidad y toma de decisiones,
sublimando de esta manera, es decir, buscando actividades sociales,
familiares, laborales para enfrentar la vida con una expresión de madurez como
es la autonomía .