Mejor sola que mal acompañada - Dedicado a aquellas mujeres que un día decidieron separarse.

Segunda entrega.

Dedicado a aquellas mujeres que un día decidieron separarse.

Existen una serie de interferentes cognitivos causantes de disonancias
cognitivas, los más comunes refuerzan las limitaciones personales causadas
por la educación y la cultura o las incapacidades económicas, o el miedo a la
soledad, al fracaso, al que dirán etc. Se maneja así la racionalización o
intelectualización que hace que se posterguen las decisiones.
¿Qué sucede en la actualidad, cuando un número importante de separaciones
se debe a la decisión tomada por la mujer, pero en primera instancia no
provocada por ella?. Es paradójico que ellas se separen cuando en el patrón
inicial se someten. En la mayoría de los casos que vamos a reseñar
encontraremos muchos eventos y situaciones de dolor que no se resolvieron y
dieron paso a esa memoria fílmica tan común en la generalidad de las mujeres
y que las transforma en anecdóticas mujeres resentidas, que hacen circular sus
rencores y que evocan con todo lujo de precisiones cada momento en el que
percibieron la herida o el daño. De histéricas pasaron a históricas: ¿Recuerda

cuando hace 15 años, estábamos en la casa de los Mendoza celebrando el
cumpleaños de la mamá y usted empezó a coquetear con esa muchacha que
tenia un blusa roja y un escote de vagabunda? Y no se olvide que esa no fue la
única vez, hace 9 años, le encontré una factura de una hostería en Barichara
en donde supuestamente había ido a encontrarse con sus compañeros de
colegio y se fue con una?... Y ahora me dice que por qué recuerdo el pasado,
cada vez que creo en usted, le encuentro que sigue en sus andadas.
Cantaletas como ésta, indican lo permanente que es el sufrimiento en muchas
mujeres, y cómo el consuelo está en desplazar como mecanismo de defensa,
en el otro, la responsabilidad del sufrimiento. Mientras se percibe que en un
porcentaje muy alto, ellos sufren cortico, ellas podrían necesitar factores
disparadores e imborrables que les desgasten el amor.
Si para una mujer el componente más importante que la une a aquel a quien
ama y que la lleva de manera literal a soportar muchas situaciones de
sufrimiento, de violencia, de descalificación, de anulación de su personalidad,
es, por un parte, la falsa interpretación de lo que es el amor y por otra, las
profundas necesidades de todo tipo que satisface la relación y el marco que
ésta le ofrece, sólo el desamor, como diría Igor Carusso, la desaparición del
otro en su conciencia, la conduce por un camino sin retorno, el del olvido.
Sólo así se explica, por qué, en la mayoría de los casos, ellos viven atados a
sus anteriores relaciones sin concluir ni el amor, ni el deseo, ni la distancia; y
ellas, en un porcentaje importante por el contrario, empiezan a manifestar su
no deseo, su malestar y distancia, y en últimas expresar un desamor que de
tiempo atrás las consume, pero que en definitiva les permite el adiós, con
odios, con resentimientos, con crueles venganzas. En muy pocos casos,

despedidas conciliadas y amistosas. Los profesionales en derecho de familia
dan buena cuenta de esto.