¿LA DEPRESIÓN, UN OBSTÁCULO PARA LA FELICIDAD EN PAREJA?

Por: Adriana Jaramillo Arana- Psicóloga clínica 

¿Qué sentido tiene para usted la palabra depresión? ¿Cree que la depresión puede traer problemas en una relación de pareja? ¿Sera verdad eso de que todo el mundo se deprime? ¿Cómo se puede entender desde el exterior lo que su pareja vive en su interior cuando está deprimido o deprimida, o cuando es usted quien lo está?

La depresión es una enfermedad clínica severa y ante todo, la entenderemos como una afectación PROFUNDA del estado anímico que se refleja en una pérdida de interés o motivación hacia toda actividad, acompañada de sensaciones de desesperanza, rabia, ansiedad, culpa o irritabilidad. Puede aparecer a cualquier edad, especialmente en la juventud y en la adultez y en el caso de las mujeres, puede presentarse como depresión posparto después de dar a luz.

A pesar de ser mucho más que sentirse triste por unos días, el término depresión es usado hoy en día de manera muy laxa incluso para designar situaciones emocionales transitorias de tipo cotidiano que todos alguna vez hemos pasado. Para muchos, si estás pensativo estás deprimido, si eres una persona introvertida eres una persona depresiva, ¿muy callada? ¿Deprimida, estresada? Deprimida.

Aquí no entraremos a juzgar si quien sufre de depresión es buena persona o mala persona o si debemos separarnos de nuestra pareja o no. Buscaremos respuestas alrededor de la comprensión de lo que le puede suceder a ese otro que escogimos como compañero (a) de camino cuando está deprimido o a nosotros mismos, si es ese el caso.

Desde el psicoanálisis, el concepto de depresión tiene que ver con una depreciación y una desinvestidura radical de lo que llamamos libido. La libido, es esa energía psíquica de las pulsiones sexuales que se traduce en términos de deseo y de aspiraciones amorosas, que, para Freud, simboliza la energía de todo lo que se puede englobar bajo el nombre de amor. Cuando estamos deprimidos, esta desinvestidura de la libido de la que hablamos, remite al sujeto a un momento en el que se da cuenta de todo a lo que se ha llevado a sí mismo a renunciar, bajo la convicción de que después de dicha renuncia lograría “pertenecer” ya fuera a una cultura, una sociedad, o simplemente pertenecer a algo.

Esto se traduce en una relación muy particular con el tiempo, no como un orden orientador u organizador de nuestras vidas y proyectos, sino más bien como una pérdida del mismo en medio de la monotonía, despertando fantasmas como el miedo al abandono, a la separación o a la pérdida del objeto de amor. Amenazando o poniendo en riesgo, nuestro sentido de estabilidad, a través de la experimentación de un vacío interior y una pérdida de sentido tras la que la esperanza aparece cuestionada.

Vemos así, en una especie de radiografía, cómo la depresión surge como una reacción frente a una pérdida (real o imaginaria) ya sea de una persona, una mascota, un trabajo, o un ideal como lo son la salud, el dinero o el estatus social.

¿Entonces qué hacer si nuestra pareja está deprimida o si soy yo quien lo está?

1.Antes que nada, debemos identificar los síntomas. Factores como la jauto denigración, la pérdida del sueño y el apetito (o el incremento de los mismos), la pérdida de deseo sexual o del interés en actividades que antes se realizaban con regularidad, el cansancio excesivo e ideas de muerte o de suicidio, son algunos de los síntomas más comunes de este trastorno.

2.Una vez identificados, lo siguiente es buscar ayuda profesional. Existen actualmente, tratamientos farmacológicos eficaces para la depresión, los cuales, acompañados de un buen proceso psicoterapéutico, representan grandes mejorías que redundan en la salud mental y el bienestar de las personas que padecen depresión. Ese sería nuestro apoyo para con nuestra pareja y para con nosotros mismos.

3.Comprender qué pasa con el otro para no personalizar su dificultad y no sentirnos culpables, así como comprender qué pasa con nosotros mismos para de esa manera no proyectarlo en el otro. Esto significa, aprender a hacernos cargo de nosotros mismos. Un desarrollo emocional sano nos da claridad sobre nuestro deseo asumiendo la responsabilidad del mismo y volviéndonos conscientes de lo que queremos, sin necesidad de entablar posiciones persecutorias o ponernos la capa para ser los salvadores de nuestra pareja, ni creernos la causa de todos sus males.

4.El problema de las relaciones está en cada uno de los miembros que la componen (ya sean 2, 3, 4, o hasta 10) y en la dinámica que establecen entre ellos. En ese orden de ideas, la comprensión nos va a permitir tomar distancia de manera psicológica frente al otro, ponerle límites a nuestro ego y no percibir la depresión como un ataque o una señal de desamor. Nos va a permitir aceptar a nuestra pareja como es y reforzar el compromiso como un medio para restablecer el vínculo y el sentido de pertenencia en la relación, entendiendo que nuestra propia realización como personas, no se da exclusivamente a través de una relación de pareja.