EL SEXO ES UNO DE LOS CUATRO  PILARES DE UNA RELACIÓN DE PAREJA. ATRÉVASE A EXPERIMENTAR

EL SEXO ES UNO DE LOS CUATRO PILARES DE UNA RELACIÓN DE PAREJA. ATRÉVASE A EXPERIMENTAR

Por: Lucía Náder Mora - Psicóloga y Sexóloga Clínica

Las relaciones de pareja pueden asemejarse a una mesa de cuatro patas; una de ellas es el amor un poderoso incentivo q genera sentimientos especiales, como la entrega, la sensibilidad, la generosidad, la consideración, la lealtad, la confiabilidad, que son ingredientes determinantes en el florecimiento de la satisfacción en pareja; otro elemento es una sana comunicación; uno más un saludable proyecto de vida;  sin embargo, es esa atracción especial del uno por el otro, esa resonancia de piel con piel, y ese vibrar de manera especial con la presencia del otro, lo que define el ser pareja.

Esto implica que para tener una buena sexualidad debemos abandonar esa falsa idea de que todo en el sexo debe ser espontaneo; una buena información nos ayudará a cambiar conceptos y a entender como el complejo mundo de la intimidad forma parte integral de nuestro ser biológico, psicológico y social. El sexo, desde el punto de vista biológico, dinámico y vivencial, es una función del cuerpo humano.

De tal manera, el sexo es el conjunto de características físicas, biológicas, anatómicas y fisiológicas de las personas, y las define como hombre o como mujer. De la misma manera los géneros son construcciones socioculturales, que varían a través de la historia y se refieren a los rasgos psicológicos y culturales que la sociedad atribuye a lo que considera "masculino" o "femenino", mediante la educación, el uso del lenguaje, la familia, las instituciones o la religión.

 

Si sexo es lo que somos la Sexualidad es un sistema de comunicación que los seres humanos aprenden para permitir la manifestación del sexo; bien sea para cualquiera de sus fines: reproducción, placer, descarga emocional.

La sexualidad es algo inherente a la vida de los seres humanos y está relacionada con la capacidad de sentir placer; está desde nuestro nacimiento y se puede decir que muere con nosotros. No solo involucra lo físico, sino también los sentimientos y las emociones. La sexualidad comprende aspectos como el afecto y las relaciones humanas.

No podríamos expresarnos sexualmente sin la ayuda del Sistema sensorial. Es el conjunto de los órganos de los sentidos (vista, oído, gusto, olfato y tacto) y su conexión con funciones cerebrales específicas. Es por esto, que el cerebro es el órgano sexual más importante, no solo por su función de generación de múltiples funciones neuroendocrinas, sino por su capacidad de estimular la creatividad y la fantasía.

Todos estos órganos son importantes en el papel que desempeñan en el ciclo de respuesta sexual (deseo – excitación – orgasmo). Aunque se ha dicho que, de todos ellos, el más importante es el tacto, ya que es el que permite el acercamiento final y el contacto con la otra persona.

Cuando se hace mención al tacto, nos referimos a la piel que es el órgano más extenso del cuerpo humano; y a las mucosas que son, a su vez, aquellos tejidos más finos y sensibles de la piel. Los órganos de los sentidos constituyen un sin número de posibilidades sensitivas. Esto, unido a la propia capacidad de las fantasías, conforma la sensorialidad. Así pues, esta rica trama, que está en los órganos de los sentidos y en el cerebro, percibe las más agradables sensaciones e imaginaciones.

 

Sensualidad. Es el conjunto de las expresiones de los órganos de los sentidos y del sistema sensorial, puesto al servicio del sexo y la sexualidad. Se encuentra relacionado con las sensaciones y con la disposición de disfrutar a plenitud los placeres de los sentidos, a través de los objetos y de los sujetos que los incitan o satisfacen; dicho conjunto está relacionado con el deseo sexual.

Cuando el sistema sensorial se orienta hacia la expresión sexual, lo llamamos sensualidad, es el adorno de la función sexo. Es lo que le da cierto sabor y calidad a la manera como se expresa la sexualidad. Lo físico, por sí solo y aislado, puede tornarse mecánico o automático; una especie de gimnasia sexual, una actividad de descarga, de las que se quejan muchas mujeres. La sensualidad adoba, le da un timbre de calidad a la función; hace que la expresión íntima vaya más allá de lo orgánico, es un estado superior a lo simplemente biológico.

Es la manera de hablar, la forma de tocar, la galantería en la expresión verbal, la deferencia en el trato interpersonal, el resorte que origina y aumenta el deseo. Es como la sal que da el sabor preciso al alimento, o el dulce que halaga el paladar, o el aroma que permite degustar al buen catador. Es todo lo que antecede al contacto íntimo, es lo que sucede durante la unión y es lo que sigue al acercamiento como fuente de retroalimentación, es la charla amena que antecede al coito, es el desnudamiento adobado de caricias previas, es el permitir que entre una y muchas caricias haya o no cópula de por medio, es la mirada brillante y provocativa para halagar a la otra persona; es, en fin, todo aquello que enriquece el sexo mediante la sensorialidad en marcha.

Y que no decir cuando hablamos del Erotismo, que a su vez es una construcción cultural, en ocasiones comercial, que se alimenta de la sensualidad para exacerbar los sentidos y satisfacer la capacidad para sentir deseo, excitación, orgasmo y placer. Abarca el material erotográfico, la música sensual, la pintura, las artes, el lenguaje afectivo o procaz, el tipo de vestimenta; todos estímulos que alimentan las fantasías y la imaginación, y que evocan internamente aquellos recuerdos o imágenes que desencadenan la excitación sexual.

Muchas personas reducen sus expresiones sexuales al Coito. Es decir, unir los genitales en penetración pene – vagina o pene – ano. No habrá coito o cópula si no hay penetración genital o anal. Tiene más acepciones, entre las cuales figura la de vivir bajo el mismo techo como marido y mujer, lo cual incluye los actos sexuales. No se debe confundir con Relaciones sexuales. La inmensa mayoría de las personas, cuando se refiere a la relación sexual, la asume como el acto sexual, cópula o coito. Para otros, no necesariamente la relación sexual incluye haber llegado a la cópula; es decir, que dos personas pueden tener relaciones sexuales sin tener un coito o penetración pene – vagina o ano.

Una pareja puede tener besos íntimos penetrantes, aún sexo oral, pero no penetración pene- vagina- ano. En este caso, bien podría hablarse de relación sexual, puesto que se entienden, se aceptan y se expresan en la intimidad sexual. Esto puede suceder en una relación heterosexual u homosexual.

(En nuestra siguiente entrega les contaremos acerca de los sistemas de preferencias sexuales y como opera la Respuesta sexual en hombres y mujeres.) si quieren profundizar sobre el tema pueden adquirir el libro DOS PARA SER FELICES.