¿CÓMO IDENTIFICAR SI HAY SATISFACCIÓN CON LA VIDA SEXUAL?

Por: Dra Lucía Náder Mora - Psicóloga y Sexóloga Clínica

Es poco frecuente encontrar personas con altos niveles de consciencia que les permitan hacer altos en el camino y preguntarse ¿estoy satisfecho/a con mi vida sexual?

La experiencia clínica nos demuestra que en más de un 75 % de los hombres y mujeres que tienen una convivencia, independiente de su orientación sexual, ocultan sus problemas íntimos, al principio no les dan trascendencia, más adelante las verbalizaciones incluyen reclamos o disculpas, o acusaciones mutuas.

Lo más importante es empezar a hacer una pequeña evaluación cuando sentimos que algo no funciona bien en nuestra vida íntima. En primer lugar la perdida de motivación o interés y la pregunta obligada ¿qué pasa conmigo, qué le sucede a mi pareja?; lo segundo ¿hay distancia real?, ¿baja frecuencia? ¿temores o ansiedades por el desempeño? Lo tercero ¿es mi pareja atractiva para mí?, ¿despierta mis apetitos?

Estos síntomas comunes en muchas parejas,  son más frecuentes en aquellas relaciones que se han dejado absorber por la rutina y la monotonía; los dos grandes enemigos del erotismo y la pasión. Lo más importante es empezar a identificar actitudes y conductas características de un silencioso proceso de deterioro de la relación. Veamos algunas…

1. Los condicionamientos culturales hacen que pensemos que nuestra relación de pareja ya es algo acabado y seguro. Cuando otras personas o situaciones empiezan a ser más importantes, cuando no hay tiempo para mirar o estimular aquellos espacios íntimos, ya sea por cansancio o desinterés, significa que la relación ha empezado a perder encanto, el deseo por la pareja ha disminuido y la posibilidad de acercarse se torna cada vez más complicada.

2.La relación se volvió un paisaje obligatorio que hay que mirar todos los días, todo se vuelve predecible, no hay creatividad, ni ingenio, ni ganas de hacer cambios. Se sufre de ceguera y sordera y ante los reclamos de uno de los dos la respuesta simple es “no te quejes aquí no pasa nada, eso es natural”. La rutina ya hizo sus estragos.

3.Las relaciones sexuales coitales como expresión de la obligatoriedad. Se cuentan los días o las semanas en que no hay contacto y se presionan para tenerlo de manera rápida y apresurada. El débito conyugal se volvió una tarea que hay que cumplir.

4.Alteraciones en el esquema o funcionamiento corporal por enfermedad o por falsas percepciones estéticas, autoimagen corporal deteriorada que puede inhibir el deseo o la proximidad.

5.Las disfunciones sexuales no identificadas a tiempo. Ausencia de deseo o inhibición del mismo; ya sea por causas físicas o psicológicas; como el enojo, el desgaste, los conflictos en la cotidianidad no resueltos, el exagerado estrés.

6.Incapacidad persistente para excitarse, dificultad para lograr la erección en los hombres y la lubricación vaginal en la mujer. Incapacidad orgásmica, la velocidad de la respuesta sexual, si hay o no coitos dolorosos etc… En estos casos es importante diagnosticar de manera precisa el origen de la disfunción.

Las características de personalidad pueden jugar un papel muy importante en la insatisfacción con la vida íntima. Así, una persona depresiva podría perder interés en toda actividad placentera, incluyendo lo sexual. Lo mismo en el caso de alguien con manía, con una alta hiperactividad sexual, podría hacer que de manera paradójica su pareja se sienta agobiada/o y pierda interés por el sexo.

Toda insatisfacción o disfunción sexual es susceptible de ser tratada, lo importante es no permitir que el malestar se desborde e inhiba por completo la expresión erótica, ya que, de esta manera, lo que define la relación entre dos seres humanos, es decir el gusto y la pasión del uno por el otro desaparece, sin posibilidad de retorno.

Los especialistas de elección son los urólogos, ginecólogos y sexólogos clínicos con experiencia en intervención psicoterapéutica de pareja. No tema acudir a los especialistas. Lograr unos maravillosos niveles de gratificación sexual es la mejor inversión de vida.